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domingo, 9 de agosto de 2015

NO SALGÁIS ESTA NOCHE QUE MAÑANA HAY PARTIDO. Kike Fernández

 
 NO SALGÁIS ESTA NOCHE QUE MAÑANA HAY PARTIDO
¿Que entrenador de base no ha tenido que recordar alguna vez este punto del compromiso?
Todos hemos sido jóvenes, sabemos lo que es la adolescencia y la juventud, la vida social es muy importante,  pero también sabemos que hay formas de enfocarla, y que con unos valores fuertemente arraigados uno elige mejor el momento de cada cosa.
En el momento en que uno se compromete definitivamente, entonces la providencia también comienza a moverse, Ocurre todo tipo de cosas para ayudar que de otra manera jamas hubiera ocurrido. Toda una cadena de acontecimientos surge de la decisión, trayendo toda clase de incidentes inesperados, encuentros y asistencia material que nadie podría imaginar que ocurrirían        _ William H. Murray    

 

¿Qué hace fallar al compromiso?

Las personas se comprometen con cosas que no pueden cumplir, ¿por qué? comprometete solo con lo que creas y quieras cumplir, pero si empiezas algo lucha por acabarlo pese a las dificultades, como las que te surgen en la adolescencia con la vida social, salir, estudios etc..como dice Xesco Espar “el compromiso aparece cuando la diversión desaparece”
Esta navidad hablando con un amigo director deportivo de un gran club de balonmano con una base muy amplia y bien trabajada, me comentaba que tienen muchas dificultades para sacar equipos juveniles sobre todo femeninos, que entre el bachiller y que priorizan otras cosas a esa edad, este año no habían sido capaces de sacar equipo, ¿que pasa? , padres, niños tienen creencias y excusas que todos hemos oído, “el bachiller es muy duro y no me da tiempo”, o como oía ayer en la mesa de al lado en una terraza donde habían unas familias que venían de un partido de “basket” con sus hijos, parecían de edad infantil, “habéis perdido pero da igual, total no vais a llegar nunca a las olimpiadas”, no os dais cuenta que poner excusas para que puedan no cumplir su compromiso y su autodisciplina les da herramientas para dejar el deporte y cualquier cosa que emprendan en su vida, que el propósito de hacer deporte no es ser profesional pero si comportarse como tal, ya que esto les enseñara a ser persistentes y ha adquirir inmensidad de valore, como trabajar en equipo, luchar por sus sueños, cumplir el compromiso, que le serán muy validos en su futuro.
Si tiene la oportunidad de ser profesional, muchos jugadores de base tienen ese sueño me lo transmiten día a día, ¿por qué no lo va a ser?, ¿por qué va a perder la oportunidad de vivir lo que desea? no me refiero a serlo, puede llegar o no, disfrutar el camino para llegar a serlo, estar motivado día a día, disfrutar de su visión, y trabajar para conseguirlo, esta claro que con el talento solo no vale, tiene que saber priorizar, cumplir objetivos pese a las dificultades, elegir si salir de fiesta o jugar, estudiar y organizarse lo que sea necesario para cumplir con su compromiso, para ello tienen que aprender a plantearse objetivos ilusionantes que estén por encima de las salidas nocturnas, alcohol etc.. y que realmente les motiven, sino saben donde ir ¿que les motiva a estudiar? ¿labrarse un futuro mejor?, y sino les gusta ni les apetece, ¿que tira de ellos? ¡sus sueños!, estos hacen que hagan lo necesario para llegar a ser la persona que desean ser, no al contrario, pienso y ya lo he comentado en algún artículo que no deberiamos plantear el deporte como un simple juego, el deporte es algo mas serio y del que se pueden sacar muchas cosas positivas que son fundamentales en el desarrollo personal, como es un juego y da igual ganar que perder cuando llegan a cierta edad le pueden contestar a su entrenador o a sus padres, “voy a salir que mañana el partido esta ganado o no hay nada que hacer” 2 creencias que limitan nuestro desarrollo de valores, molestan, desmotivan y dañan a sus compañeros y a ellos mismos, si se toman en serio el compromiso tienen días para salir de sobra,  el deporte federado no es una obligación, uno siempre puede decidir si quiere seguir practicando o no, dejarlo y disfrutar de otras cosas de la vida, como salir de fiesta, de botellón o simplemente porque te gustan otras cosas, pero no te comprometas sino vas a cumplir, cumplir no depende de nadie, es una responsabilidad de cada uno, es responsabilidad de padres y entrenadores hacer lo posible porque cumplan con su compromiso y se cuiden para su deporte, para ello tienen que saber que significa el compromiso y valorar el esfuerzo que supone, al igual que todo lo que arrastra, el entrenador tiene que ser capaz de plantear objetivos para toda la temporada ya sean partido muy difíciles o muy fáciles hay que marcar unas pautas de conducta iguales en todos los casos y para todos los miembros del equipo.
Muchos asocian el compromiso a las emociones, si me siento bien me comprometo, pero el compromiso es una cualidad del ser humano que nos capacita para alcanzar nuestras metas, las emociones son como olas del mar, llegan y se van pero el compromiso debe ser sólido como una roca, un equipo campeón es un equipo fuertemente comprometido, campeón no es que gane títulos sino que  de su máximo nivel en todo lo que hace.
“Mientras mas duro
trabaja una persona mas
   difícil es que se rinda”   
   _ Vincent Lombardí                                       
 El compromiso aparece en medio de la adversidad; no se sabe si estas comprometido hasta que llegan las dificultades y te enfrentas a ellas, esto fortalece tu determinación, esto genera compromiso y trabajo duro,las personas comprometidas no se rinden fácilmente.
 El compromiso no depende del talento; el éxito no te lo da el talento sino la persistencia y si es con talento mejor, los atletas exitosos lo llegan a ser con un gran nivel de sacrificio.
El compromiso es una decisión no depende de las condiciones; las condiciones no determinan las decisiones sino al reves, cuando decides comprometerte te estas dando la oportunidad de alcanzar el exito.
 El compromiso dura si los valores lo sustentan; si crees en el, sera mas sencillo mantenerlo.
¿Que importancia tiene el compromiso para ti?
¿Valoras la lealtad y sigues hasta acabar?
¿O fallas al compromiso a las primeras de cambio?
¿Estas comprometido con tu equipo?
Si cada vez que hay una dificultad o una distracción tienes que plantearte tu nivel de compromiso y quizás mejorarlo, ¿como?
Une tus compromisos a tus valores, toma el tiempo necesario para reflexionar.
Arriesgate, comprometerse implica riesgos, quizás no alcances tus metas, “nadie que de lo mejor de si va a lamentar haberlo hecho” – George Halas
 Evalúa el compromiso de tus compañeros, no se puede comprometer nadie con personas no comprometidas, ni que tengan el mismo nivel de compromiso.
Espero que mis reflexiones sirvan para poner en valor todo lo que aporta el deporte a nuestros hijos quieran y puedan llegar donde tengan que hacerlo y que les enseñemos a dar la importancia que se merece a todo lo que arrastra comprometerse y querer trabajar duro y no quitarle importancia a las primeras de cambio.













Características generales de los deportes de equipo. Jesús Rivilla

domingo, 22 de marzo de 2015

¡Usted es su padre, no su entrenador!

Los niños practican deportes por diversión. Olvidar esta máxima y generar presión en los hijos es el mejor camino para conducirles a que lo abandonen.

“Me siento triste cuando mi padre me regaña después del partido. Me dice que no he jugado con intensidad, que así no seré nunca un jugador de Primera División, que fallo en los pases porque me falta concentración. Y mi madre le apoya. Dice que juego como si no me importara ganar. También me echan en cara que se gasten dinero en mí y que me dedican muchas horas llevándome y recogiéndome del fútbol. A mí me gusta jugar al fútbol, me gusta aprender cosas nuevas, dar un pase de gol, estar con amigos, ganar, pero tampoco me importa mucho perder, porque eso es lo que nos dice el míster. Pero últimamente ya no disfruto, vengo a jugar los fines de semana nervioso, pensando que si no le gusto a mi padre, lo oiré gritar desde la banda, me dirá que me mueva, que espabile, y a veces me siento tan nervioso que no sé ni por dónde va el balón. Si vale la pena seguir viniendo cuando ya no disfruto. Pero si decido no jugar más, también les voy a decepcionar”. 
Son muchos los padres y madres que acompañan a sus hijos a los partidos, competiciones y entrenamientos. Se sientan en la grada, observan, les dan directrices y se involucran en el deporte de sus hijos como si ellos fueran los que dirigen. Existen diferentes especímenes de padres y madres.
Los que asumen papeles positivos. Son aquellos en los que el interés del padre está en que su hijo disfrute de lo que hace.

Habla cuando estés enfadado y harás el mejor discurso que tengas que lamentar”
Ambrose Bierce

El padre taxista. Acompaña a su hijo, le deja en el entrenamiento, le recoge. Suele ser un padre al que los deportes le gustan bastante poco, pero le interesa que su hijo sea feliz.
El padre positivo. Anima, refuerza, se preocupa por cómo han ido los partidos. Le transmite entusiasmo sin presión. Felicita al chaval por el mero hecho de jugar y entrenar.
El padre involucrado. Le gusta participar en las decisiones y propuestas del club. Se interesa por la formación de los chavales o porque el centro obtenga ingresos. Este tipo de padres son activos en la divulgación de valores en el club y participan con cualquier acción que pueda mejorarlo.
Existen otros papeles, los negativos. Son aquellos en los que el comportamiento del padre influye negativamente en su hijo, generándole presión, exigiendo resultados y poniendo unas expectativas por encima de lo que el entrenador o el club esperan del niño.
El padre pesado. Se pasa todo el día hablando de lo bien que juega, nada o corre su hijo y de que apunta maneras. No presiona directamente al niño, pero sin querer le traslada que su valor como chaval está en el juego.
El padre entrenador. Grita directrices desde la banda, corrige a su hijo cuando se monta en el coche, incluso contradiciendo las indicaciones del entrenador. Genera confusión en el niño, que por un lado tiene una idea de juego que el profesional trata de inculcarle, y por otro, la versión de su padre o madre. En deportes como la natación, este padre está en la grada paseando de punta a punta de la piscina, cronómetro en mano, midiendo tiempos y apuntando en una libreta. No es de recibo crear presión en el niño con distintos mensajes. ¿A quién cree que debería obedecer su hijo?
El padre que se cree Cholo Simeone. Trata de motivar, transmitir garra, le pide al hijo que se entregue, que se esfuerce, que se deje la piel en la cancha, que trabaje, que compita como si se le fuera la vida en ello. Pero olvida algo muy importante: ni su hijo es un jugador de Primera División que tenga que ganarse la vida jugando ni él es el entrenador del Atlético de Madrid. Solo consigue que su hijo pierda de vista los valores que le transmite el club, donde normalmente prevalece la generosidad por encima de la individualidad, disfrutar y aprender por encima de los resultados, y el juego limpio por encima de competir a cualquier precio.
El padre que resta en todos los sentidos. Da gritos desde la grada, desacredita al míster, le dice a su hijo que no entiende por qué él no juega cuando sus compañeros son peores que él, se comporta de forma grosera con el rival, insulta al árbitro y otras impertinencias más. Es el padre del que cualquier hijo se sentiría avergonzado.
Los motivos por los que los padres pierden los papeles son diversos. Muchos esperan que sus hijos les saquen de pobres convirtiéndose en Nadales o Cristianos. Otros desean que su hijo gane todo porque sus victorias son sus propios éxitos, es la manera de sentirse orgullosos del chaval y presumir de él delante de sus amigos y en el trabajo. Otros proyectan la vida que ellos no pudieron tener. Otros no tienen ningún autocontrol. No lo tienen en el partido de sus hijos, ni cuando conducen, ni cuando se dirigen a las personas. Y por últimos están los que cruzan los límites sencillamente porque no tiene consecuencias. Saben que está mal, pero su mala educación o ausencia de valores les hace comportarse como personas poco cívicas y desconsideradas.
El valor está en hacer deporte, porque es una conducta saludable, pero sobre todo en ser capaces de divertirse y relacionarse con los amigos. Lo demás no importa. Si no le presiona para que se supere con la consola de videojuegos, ¿por qué lo hace cuando va a los partidos? En el momento en el que la palabra jugar pierde valor –“jugar al baloncesto”, “jugar al fútbol”, “jugar al tenis”–, su hijo dejará de disfrutar y no querrá seguir yendo.
Si es padre o madre, recuerde, por favor, que es un modelo de conducta para su hijo y para sus compañeros de equipo. A los hijos les gusta sentirse orgullosos de sus padres y, en cambio, lo pasan terriblemente mal cuando se les avergüenza. Ser modelo de conducta conlleva mucha responsabilidad, porque sus hijos copian lo que ven en usted. Y su forma de comportarse debe ser la ejemplar para que facilite el aprendizaje de una serie de valores que acompañan al deporte.
Si como padre o madre desea sumar, tenga en cuenta el siguiente decálogo:
1. Recuerde el motivo por el que su hijo hace deporte. El principal es porque le gusta. Existen otros, como practicar una conducta sana, estar con amigos o socializarse. El objetivo no es ganar.
2. Comparta los mismos valores que el club. Busque un centro deportivo afín a su filosofía de vida.
3. No dé órdenes. Solo apóyele, gane o pierda, juegue bien o cometa errores.
Disfruta del viaje, y deja de preocuparte por la victoria y la derrota”
Marr Biondi
4. No le obligue a entrenar más, ni a hacer ejercicios al margen de sus entrenamientos. Su hijo no es una estrella, es un niño. Aunque tenga talento, puede que no quiera elegir el deporte como profesión y solo lo practique por diversión.
5. No presione, ni dé directrices, ni grite, ni increpe, ni maldiga; no haga gestos que demuestren a su hijo que se siente decepcionado por su juego.
6. Respete a todas las figuras que participan en la comunidad deportiva: entrenador, árbitros, otros técnicos, jardineros…
7. Controle sus emociones. No se puede verbalizar todo lo que pasa por la mente. Las personas educadas no muestran incontinencia verbal.
8. Nunca hable mal de sus compañeros. Los otros niños forman parte del equipo. El objetivo grupal siempre está por encima del individual. Y hablar mal de sus colegas es hablar mal de la gente con la que comparte valores, emociones y un proyecto común.
9. Modifique su manera de animar. No se trata de corregir al niño, sino de reforzarlo.
10. No inculque expectativas falsas a su chaval, como decirle que es un campeón, que es el mejor y que si se esfuerza podrá llegar donde quiera.
La felicidad de los niños está por encima de todo. Siéntase siempre satisfecho con lo que haga, gane, pierda o cometa errores. Felicítele por participar más que por competir. Y recuerde que su hijo hace deporte para divertirse él, no para que lo haga usted.











Usted es el padre, no su entrenador